El siguiente artículo ha sido escrito por Yadunandana Swami para la revista Espacio Humano.

Los maestros espirituales realizados en la tradición del bhakti-yoga, el yoga de la entrega y del servicio devocional, enseñan que una vida espiritual sana y bien llevada produce una gran felicidad interior (ananda, en sánscrito), la cual se deriva de la conexión con el plano trascendental y divino. Dicha felicidad se expresa a veces externamente de diferentes formas, incluyendo celebraciones de festivales espirituales, en los cuales se comparte lo mejor de la cultura espiritual.

Uno de los festivales más importantes y multitudinarios de la India espiritual es el Ratha-Yatra, también conocido como el Festival de Jagannatha (un nombre de Krishna que significa ‘El Señor del Universo‘) o el Festival de las Carrozas. Se celebra todos los años en la ciudad sagrada de Puri, centro de peregrinación principal del Este de la India, durante el mes de Asadha (Junio-Julio). Los residentes de Puri conectados con las actividades del templo principal de Jagannatha construyen todos los años tres grandes carrozas de unos quince metros de altura, las cuales se utilizan como templos rodantes que transportan por la avenida principal de la ciudad a las Divinidades del templo (Jagannatha, Baladeva y Subhadra) mientras todos los participantes tiran de cuerdas que mueven las carrozas y entonan cantos de mantras con gran júbilo y entusiasmo, acompañados de instrumentos musicales.

El significado del festival es múltiple y puede variar según la comprensión de cada persona o colectivo. No obstante, lo que prevalece en los corazones de la mayoría de los participantes es un sentimiento de conexión (yoga) con el plano divino a través de la participación activa y la celebración alegre y festiva.

Los practicantes consagrados a la tradición del bhakti-yoga ven las formas de las Divinidades que viajan en las carrozas como manifestaciones directas del Ser Supremo que bondadosamente sale a las calles para estar con todas las gentes, abandonando cualquier tipo de discriminación basada en conceptos externos (clase social, género, raza, religión, ideología política, etc…).

Asimismo, bhakti-yogis más experimentados conectan el festival con meditaciones esotéricas y místicas relacionadas con la vida de Krishna y de las relaciones de amor divino que Krishna mantiene con las célebres pastoras (gopis) de Vrindavana. Otros participantes que no necesariamente se identifican con todos los aspectos rituales y filosóficos de la celebración, disfrutan del ambiente sano, alegre y de unidad que se respira entre las multitudes, mientras ‘todos a una’ colaboran tirando de las cuerdas que arrastran las gigantescas carrozas que recorren sin prisa, pero sin pausa, los más de tres kilómetros de la avenida central de Puri que une el templo de Jagannatha con el templo de Gundicha. A lo largo del festival, la gente canta, baila y experimenta una alegría de corazón fuera de lo común.

El Festival de Ratha-Yatra fue trasplantado a Occidente por Sri A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, el maestro fundador de la Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna (ISKCON), en el año 1967, empezando en la ciudad de San Francisco (California, EE.UU). Actualmente se celebra en más de 100 ciudades importantes del mundo, incluyendo Londres, París, Roma, Munich, Nueva York, Moscú, Melbourne, Buenos Aires, Méjico, Sao Paulo, Durban y Kuala Lumpur, por citar algunas de ellas. En España el Ratha-Yatra se celebra anualmente en Madrid, Barcelona y Tenerife. Asimismo, se ha celebrado en alguna ocasión en Málaga y Valencia.

Srila Prabhupada incluyó en su gran obra espiritual la organización de festivales Ratha Yatra alrededor del mundo con el propósito de ocasionar lo que él denominó ‘una revolución cultural para la re-espiritualización de la sociedad humana’. Su idea, basada en el proceso tradicional del bhakti-yoga que le enseñaron sus maestros espirituales predecesores, era conectar todos los aspectos de la vida con Dios y con el ámbito de lo divino.

Así pues, en dichos festivales se pretende integrar todos los elementos de la cultura para descubrir y experimentar la identidad y la esencia espiritual propias, así como también la relación natural que los seres humanos tienen con lo divino. Por tanto, la celebración, el canto, la música, la danza, el teatro, la pintura, la comida, la filosofía, la religión y otras expresiones de la cultura humana se combinan de forma fascinante en los festivales de Ratha-Yatra para estimular los valores más profundos del alma y del espíritu humano.

Así pues, la expansión de la celebración de festivales espirituales como el Ratha-Yatra es una buena forma de cultivar en el campo de los seres humanos alores esenciales que establezcan la vida sana, la paz y la felicidad tanto a nivel individual como colectivo.