……..La fe es una confianza inquebrantable en algo divino.

Srila Prabhupada

Las antiguas y bellas calles del centro de Madrid, junto a sus asiduos caminantes, son ya viejos conocidos del Señor Jaganatha. El festival de Ratha Yatra es un evento que no es extraño para muchos y que resulta especialmente atractivo para otros tantos que son espectadores del paso de una enorme carroza bellamente adornada; conteniendo en ella las deidades de los Señores  Jaganatha, Baladeva y Subhadra.

Gruesas y largas cuerdas son tiradas por devotas y devotos que invitan a todo aquel que quiera tirar con ellos de la majestuosa carroza, mientras que en el espacio interior kirtaniyas (músicos y cantantes) en éxtasis cantan, tocan y bailan sin parar al ritmo y letra del mantra Hare Krishna. Devotas y devotos ataviados con ropas coloridas y vistosas acompañan el paso, bailando con alegría contagiante, la cual motiva a que más de un extraño acompañe a la comitiva y quiera  deleitarse con los sublimes sabores de los dulces preparados por amorosas manos.

Y todo este llamativo resultado tiene días y horas previas de trabajo dedicado, que nos encanta llamarle servicio devocional, el cual tiene ingredientes tan habituales en nuestras vidas como el ejercicio de la fe y el amor a Dios. Estas dos manifestaciones nos son muy difíciles de definir, pero al experimentarlas genuinamente nos pueden hacer sentir muy cerca del Supremo.

Esa mañana del 8 de septiembre día central del Ratha Yatra mirábamos al cielo y nos preguntamos si nuestra fe era tan solida y grande como para seguir con la idea de avanzar en los últimos pasos de los preparativos para el inicio del recorrido del Señor Jaganatha y sus acompañantes  o era tan pequeña que nos impulsaría a decidir cancelar el festival. Y esto porque los datos meteorológicos (que con las nuevas tecnologías son habitualmente  tan acertados)  nos daban una probabilidad de lluvia del 95% . Además justo durante el intervalo  de tiempo del recorrido.

Comprobamos además que los datos no eran simple especulación cuando por la mañana al recibir la carroza ya que debíamos prepararle y adornarle, nuestros atuendos fueron cubiertos por chubasqueros para poder empezar a realizar tal tarea y no terminar literalmente empapados.

La tarea empezó un tanto silenciosa, nos mirábamos y acto seguido mirábamos al cielo con rostros de súplica para que la lluvia cesara y diera posibilidad que las nubes pudiesen permitir ver el cielo azulado de Madrid. Dentro del templo laboriosas y amorosas manos no paraban en seguir elaborando la comida y los dulces; y para ser sincero no advertí en ningún momento en sus rostros ni un reflejo de desánimo ni preocupación por el mal tiempo o  la posibilidad de que este año el Señor Jaganatha no pudiese salir por las calles de Madrid.

Era todo lo contrario, Incluso algunas devotas decían que el Señor Jaganatha pararía la lluvia antes de salir. Definitivamente  un ejercicio de Fe.

¿Si paramos en algún momento de adornar la carroza? Pues no, muchos nos dirán que también teníamos una fe tan gigante que se enfrentaba con el razonamiento lógico que nos gritaba que sólo había un 5 % de probabilidades que la lluvia se detuviese.

 Quizás si o quizás era el contagio de amor que nos habían pegado el resto de devotos y devotas despreocupados por algo sin importancia que estaba calando de agua nuestras ropas.

El final de esta historia muchos ya la sabéis. A unos escasos minutos de la hora señalada para colocar las deidades en la carroza, las nubes se apartaron dando paso a un sol calentador y un cielo limpio, quizás el mas hermoso que habíamos visto en tiempos; pareciéndonos  más azul y más esplendoroso que otros días.

Sócrates planteaba un enfrentamiento entre la fe y el razonamiento,  en el que uno quitaba la presencia del otro no permitiendo la cabida de los dos en las distintas situaciones a las que se enfrenta diariamente el ser humano.

Yo prefiero recordar las sensaciones sublimes de aquellos días previos y aquella tarde de Ratha Yatra que son ya inolvidables. Puedo definirlas como  amor o quizás como fe , la verdad es que ambas son tan parecidas que podríamos estar hablando de lo mismo.

La confianza inquebrantable en algo divino.

Bhakta Gino.