El siguiente artículo aparece en el libro “El Paradigma de las Relaciones” y es escrito por Miguel Perozo.

Aceptar ideas, pensamientos, creencias incorporadas generalmente durante nuestra primera etapa de vida y que se aceptan como verdaderas o falsas sin ponerlas a prueba en un nuevo análisis.

El término paradigma proviene del griego “paradeigma” y significa modelo, patrón. Podríamos asemejar un paradigma a las reglas que se establecen para un juego. Se define un reglamento determinado, unas posibilidades dentro del juego y así queda establecido ‘cómo se juega’. Con el paso del tiempo descubrimos que hay maneras diferentes de ver y ejecutar el juego y aparece un nuevo paradigma. De esa forma, lo que creamos es una manera diferente de jugar….hemos cambiado nuestro paradigma.

En un sentido generalizado, un paradigma es el modo en el que percibimos, comprendemos e interpretamos el mundo.

Todos tenemos muchos paradigmas en nuestra mente, que pueden clasificarse en dos categorías principales:
– La primera corresponde al modo en que son las cosas, o realidades.
– La segunda corresponde al modo en que deberían ser, o valores.

Con nuestros paradigmas interpretamos todo lo que experimentamos. Pocas veces cuestionamos su exactitud; por lo general ni siquiera tenemos conciencia de que existen. Simplemente damos por hecho que el modo en que vemos las cosas corresponde a lo que realmente son o a lo que deberían ser y de esa forma damos origen a nuestras actitudes y a nuestra conducta. El modo en que vemos las cosas es la fuente del modo en que pensamos y del modo en que actuamos. 

Las influencias que hemos tenido en nuestras vidas (sistema educativo, familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.) tienen un efecto que pasa desapercibido y de forma inconsciente en nosotros y contribuyen a dar forma a nuestros paradigmas.

Todos tendemos a pensar que vemos las cosas exactamente como son y que somos objetivos. Pero no es así. Vemos el mundo, no como es, sino como somos nosotros o como se nos ha condicionado para que lo veamos. Cuando describimos lo que vemos, en realidad nos estamos describiendo a nosotros mismos, a nuestras percepciones,………. a nuestros paradigmas. 

La conclusión que sacamos de todo esto es que para que las relaciones personales funcionen, es necesario cambiar nuestros paradigmas, y ese cambio se produce cuando conseguimos finalmente “ver el mundo” de otro modo, estando con nuestra mente totalmente abierta y sin apegarnos a nada. 

Ya sea que el cambio de paradigma nos empuje en direcciones positivas o negativas, o que se produzca de modo instantáneo o gradual, determina que pasemos de una manera de ver el mundo, a otra. Ese cambio genera poderosas transformaciones. Nuestros paradigmas, correctos o incorrectos, son la fuente de nuestras actitudes y conductas, y en última instancia de nuestras relaciones con los demás.

No podemos interpretar, entender el mundo y hablar de él, sin conocernos a nosotros mismos… Es esta conciencia la que nos obliga a examinar dentro de nosotros mismos estilos de vida diferentes.

La gran cantidad de cambios globales que con tanta rapidez se suceden actualmente ponen de manifiesto que la historia de la humanidad ha entrado en una etapa sin precedentes y con imprevisibles repercusiones para las sociedades en el futuro.

Este nuevo escenario mundial que implica la pérdida del paradigma que presidía nuestro modo de actuar hasta el momento, significa por lo mismo un espacio inédito que requiere de nuevas respuestas en todos los órdenes, político, económico, ecológico, cultural y muy en especial en el educativo. 

Nuestro destino va a depender de la capacidad que tengamos de asumir el desafío frente a “los nuevos modos de ser, de sentir, de pensar, de valorar, de actuar, de rezar”.

Cada día se producen situaciones en nuestras vidas en las que si fuéramos capaces de cambiar el modo en que las vemos, nuestra vida sería diferente y aprenderíamos a relacionarnos mejor con los demás. Nunca debemos juzgar lo que nos ocurre por su apariencia, debemos aprender poco a poco, con
paciencia, a saber cambiar nuestros paradigmas.