El karma: ¿Ley de castigo y recompensa o escuela?

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El siguiente artículo ha sido escrito por Janardana dasa para la revista Espacio Humano.

La palabra karma cada día se hace más cotidiana en el argot popular. Si bien hace unos 20 años este era un término utilizado únicamente por practicantes de yoga o amantes de la cultura oriental; a día de hoy podemos ser testigos de su utilización en la calle, en los parques y hasta en los medios de comunicación. En este artículo intentaremos dar nuestra visión de qué es el karma realmente; y en qué nos puede ayudar el conocer su funcionamiento en pleno siglo XXI.

El término karma proviene del sánscrito y etimológicamente significa “acción”, aunque normalmente es enseñado como una ley, “la ley causa y efecto”. Lo cual ha derivado en un concepto popular de “castigos” y “recompensas” por nuestros actos, en dependencia de si estos son “malos” o “buenos”.

Pero evidentemente en cuestiones de ética y códigos morales no todos nos ponemos de acuerdo y lo que es considerado “bueno” o “malo” varía acorde a cada época, lugar, circunstancia e incluso persona. No es de extrañar que en La Bhagavad Gita, uno de los clásicos de la literatura filosófico-religiosa proveniente de India, se diga que “las complejidades del karma son muy difíciles de entender”. Pero en él también podemos encontrar la hoja de ruta para desentrañar dichas complejidades. En este maravilloso libro se enfatiza la necesidad de comprender: nuestra propia naturaleza (atma), nuestros deberes acorde a dicha naturaleza (dharma) y la diferencia entre la acción apropiada (karma), la acción desaconsejable (vikarma) y la inacción (akarma). Con lo cual el primer paso que recomienda la literatura védica y en especial La Bhagavad Gita es entender quiénes realmente somos, para a partir de ahí poder discernir acerca de cuál es nuestro deber. Con estas dos cosas claras, será fácil determinar cómo la ley del karma actúa sobre nosotros, pues aquellas acciones que contribuyan al cumplimiento de nuestro deber producirán buenos resultados y aquellas que vayan en detrimento del mismo desencadenarán reacciones indeseables.

En los quince años que llevo estudiando la literatura védica he encontrado tres enseñanzas relacionadas con el karma, que creo que pueden ser particularmente útiles para nuestra sociedad actual:

1- Es más útil y sabio ver el karma como una escuela que como una ley de castigos y recompensas.

Si estamos pasando por una situación en la vida, ya sea “buena” o “mala”, no se debe sólo a que hicimos algo positivo o negativo en el pasado, sino también a que tenemos algo que aprender. Con lo cual, lo más sabio es intentar buscar la enseñanza detrás para aplicarla en futuras ocasiones. Esto va a provocar un crecimiento en nuestro interior y nos va a permitir ver la vida de una manera mucho más eficiente.

2- Desapegarnos del fruto de nuestras acciones nos dará paz y ecuanimidad

La Bhagavad Gita nos recomienda centrarnos en desempeñar nuestro trabajo, acorde a nuestro deber, sin estar apegados al fruto de la acción. O sea que demos lo mejor de nosotros mismos y estemos concentrados en lo que estamos haciendo y no pensando tanto en la felicidad-aflicción, fama-infamia, etc., que se pueda derivar de nuestro “éxito” o “fracaso”.

3- El énfasis tan grande en el cumplimiento del deber ayuda al desarrollo y la estabilidad de la sociedad.

Noten que si en la sociedad todos cumplieran apropiadamente con sus deberes sociales, nacionales, familiares, laborales, etc., no habría necesidad de reclamar derechos. Ya que cuando uno cumple con su deber apropiadamente esta´ salvaguardando el derecho de las personas que dependen del cumplimiento de dicho deber.