El siguiente artículo ha sido escrito por Vraja Kishor y apareció originalmente en su blog personal The Enquierer

Tenemos que establecer diferencias entre las cosas negociables y las no negociables. De lo contrario, perderemos toda nuestra energía debatiendo y discutiendo temas que realmente no necesitan ser discutidos.

Por ejemplo, podemos desperdiciar días, meses y años tratando de probar que la tierra es plana, pensando que estamos defendiendo la concepción de Bhagavatam, pero si miramos más cuidadosamente podríamos ver que el Bhagavatam describe la tierra de muchas maneras: a veces plana, a veces redonda, a veces globular, a veces personificada como una vaca o una diosa.

Podemos argumentar en contra de la evolución, o podemos leer la descripción de Kapila del origen del universo y ver cómo está desprovisto de vida durante cientos de billones de años mientras que la evolución elemental se desarrolla gradualmente, muy gradualmente, sin ninguna intervención inteligente directa, excepto los karmas dormidos remotos de la jivas (almas) suspendidos en paramatma (el alma suprema). Y que el creador (Brahma) diseñó las distintas especies en cuatro fases consecutivas.

Podemos desangrarnos intentando de probar que los humanos existían desde el principio de los tiempos, o podemos leer el Bhagavatam más cuidadosamente y ver que no existían en absoluto durante mucho tiempo, hasta que Brahma descubrió cómo hacer que la reproducción sexual funcionara con una reserva genética limitada. Y también podemos leer con más detenimiento y ver cómo la definición de las unidades de tiempo son completamente alucinantes y puede dar lugar a sumas muy diferentes dependiendo de cómo se calculan.

Podemos, por ejemplo, afirmar que el universo es sólo del tamaño del sistema solar, o podemos aceptar que un “universo” es un sistema solar y luego seguir adelante.

Podemos afirmar que Bhagavatam no es científico porque no menciona los electrones, y podemos afirmar que la ciencia moderna es herética porque no menciona Prayapati Dakasha o un loto universal – o podemos darnos cuenta de que estos son sólo DETALLES, y no podemos esperar que dos especialidades muy diferentes describan exactamente los mismos detalles en los campos en los que no son los de su especialidad.

Podemos darnos cuenta de que Bhagavatam y la Pratyaksha (observación) moderna son amplia pero completamente re conciliables, o podemos apegarnos a una cruzada al estilo de teorías conspiranoides para probar que lo que vemos con nuestros ojos simplemente no existe en absoluto – una cruzada condenada por todos, excepto por los más locos.

Tenemos que separar lo negociable de lo no negociable y centrar nuestra argumentación en lo no negociable.

Lo que no es negociable es la presunción mecanicista de que el universo no tiene ningún propósito; que el significado y la conciencia son sólo extraños subproductos de algo que no es un evento destinado a existir o que no tiene ningún propósito en absoluto. Esta es la propuesta verdaderamente absurda de la filosofía y la ciencia modernas, contra la que los amantes de Shrimad Bhagavatam deberían poner sus armas intelectuales.

El resto puede negociarse. De hecho, debería ser negociado, ya que el propósito de acercarse al shashtra (las escrituras) es hacer que nuestro propio pratyaksha (experiencia directa) se convierta en uno con él.